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OPINIÓN: Quemando el petróleo salvadoreño

Política

OPINIÓN: Quemando el petróleo salvadoreño

En el mundo globalizado, cada región posee su propia fuente de riqueza, que le sirve para su desarrollo sostenible, con el cual, obtiene el estándar de vida, acorde con el mundo civilizado moderno. En El Salvador, la productividad, es su fuente de desarrollo, que se obtiene gracias al trabajo de su gran número de habitantes, en un escaso territorio y, pobre en  recursos naturales.

Basándonos en tal verdad, la lógica indica que, en base a la realización del Bien Común, el Gobierno debería fomentar la productividad, que nace de la iniciativa privada, pero no haciéndolo así, esta ha bajado en relación con la de nuestros vecinos, siendo necesario, encontrar una explicación a dicho fenómeno, sobre todo porque, por interés geopolítico, tanto la Unión Europea, Taiwán, Japón y Estados Unidos han dirigido sus programas de asistencia a potenciar esa fortaleza.

Un artículo de Luis Armando González, intitulado “Las ideologías políticas en América Latina en el siglo xx”, publicado en la revista ECA, julio-agosto N° 585-586 nos puede ayudar a entender dicho fenómeno, cuando en su comentario final, dice: “A estas alturas, los grandes proyectos ideológicos-nacionalismo, antiimperialismo, nacionalismo revolucionario, socialismo-comunismo- parecen haberse quebrado. A nivel práctico político fueron proyectos que se hicieron o estuvieron a punto de hacerse del poder. A nivel teórico, como sistemas explicativos de la realidad social, económica y política, tuvieron un fuerte impacto no sólo entre grupos intelectuales, sino entre amplias capas populares. A nivel pasional, fueron esquemas motivadores de la acción política directa y el compromiso militante.”….. “Entre tanto, la ideología comunista no sólo resistió, como ideología, la embestida de los militares, sino que se robusteció con la represión. Los militares parecieron darle la razón: la violencia era la única vía para construir una nueva sociedad.”

Los Acuerdos de Paz callaron las armas, sin cambiar la visión política de la dirigencia del FMLN, que sigue actuando en una guerra política. Se ha seguido esta visión también en Brasil,  Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela, en donde han sufrido por la baja de productividad, reflejada en el PIB,  que a lo largo  determinará, junto a la corrupción de sus gobiernos, un rechazo a la Izquierda, como se ha visto ya, en Argentina y Brasil.

La Izquierda, pretende  repartir la riqueza: la de recursos naturales y la creada por manos privadas, pero este reparto, va contra la iniciativa privada, es decir contra el productor  de la riqueza y así, sin crear ésta, destruyen la sustentabilidad nacional; lo cual sólo es medible por el aumento de la pobreza y,  la comparativa baja productividad con sus vecinos.

Cuando el Gobierno, para forzar la distribución de la riqueza, aumenta la reglamentación interna, el resultado es quemar nuestra riqueza, “nuestro petróleo”; este se extingue sin crear beneficio alguno. La oposición a dicha quema, la debe hacer quien tiene visión ideológica diferente a la del Gobierno. Más, por ahora, no se percibe una verdadera oposición política la que deberían realizar los partidos políticos que tienen, como base ideológica, la libertad humana.

El petróleo salvadoreño, es la iniciativa privada,  fuente del crecimiento económico el cual depende  del ejercicio de la libertad, pero al contrario, este Gobierno al coartarla, le ha prendido fuego, destruyéndola como si fuese cizaña, pues la considera su enemigo ideológico y político. De tal modo que es imposible  la sostenibilidad de El Salvador, si no hay verdadera oposición política dirigida ideológicamente.

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La vida política va mucho más allá de la mera actividad partidaria y electoral, abarca todos los aspectos de la vida social y, sus integrantes deben estar conscientes de que la responsabilidad última del bienestar común, recae en el ciudadano mismo, pues es éste el responsable de la legitimación del gobierno y la elección de sus representantes, para el ejercicio del poder en forma democrática y representativa.

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